¿Qué sucede en el cerebro cuando sentimos una conexión profunda con lo divino? La neuroteología, una disciplina emergente, estudia los correlatos neuronales de las experiencias místicas y religiosas.
A través de imágenes cerebrales (fMRI), los científicos han observado cómo los monjes budistas y los meditadores experimentados activan regiones cerebrales asociadas con la percepción del tiempo y el espacio, llevando a estados de expansión de conciencia.
Incluso se ha descubierto que la glándula pineal —a menudo llamada el “asiento del alma” por filósofos como Descartes— produce melatonina y puede tener un papel en la percepción espiritual. Aunque aún queda mucho por descubrir, la ciencia está comenzando a mapear lo que se creía intangible.
Reflexión para el lector: Tal vez la espiritualidad y la biología no sean opuestas, sino dos lenguajes distintos describiendo la misma realidad.